El Juzgado de Garantía de Illapel dejó sujetos a la medida cautelar de prisión
preventiva a Y.A.R.A., y R.G.C.R., imputados por el Ministerio Público como
autores de los delitos de homicidio consumado y homicidio frustrado. Ilícitos
perpetrados el 30 de agosto, en la comuna de Salamanca.
En la audiencia de formalización, la magistrada Andrea Rojas Cortés ordenó el
ingreso en prisión de ambos imputados por considerar que la libertad de los
imputados constituye un peligro para la seguridad de la sociedad. Además, fijó
en 120 días el plazo de investigación.
Al resolver las cautelares, la jueza Rojas Cortés sostuvo que: “En este caso, si
consideramos que son personas que recién registran su primera causa penal,
convengamos que lo han hecho por un delito de los más graves que contempla
nuestro ordenamiento jurídico, por lo tanto, eso evidencia que su actuar poco
reflexivo, en cuanto a actuar en grupo o pandilla, de utilizar un armamento de
fuego para los efectos de amedrentar o amenazar, más allá que en el fondo
pudiera ser una suerte de defensa -supuestamente- frente a situaciones de
dinero o transacción de una sustancia ilícita, eso ya deviene en que la forma de
operar o de actuar para los efectos de hacer este tipo de transacciones ya
denota un riesgo o peligro”.
Según el ente persecutor, aproximadamente a las 0.30 horas del 30 de agosto
de 2025, Y.A.R.A., y R.G.C.R. junto a otros sujetos no identificados, se
ocultaron en las inmediaciones de un callejón ubicado en la población Santa
Rosa, comuna de Salamanca, con el objetivo de interceptar a un vehículo
conducido por la víctima, que iba acompañado de su pareja y, en el asiento
posterior, un tercer pasajero.
En el lugar, premunidos de armas de fuego y previamente concertados para
matar, los imputados y los sujetos no identificados detuvieron el automóvil
sacando a la fuerza a su conductor al que efectuaron disparos en el tórax,
provocándole la muerte por un traumatismo torácico cardiaco. Asimismo,
dispararon en una pierna al pasajero a quien además golpearon con patadas
en el cuerpo y un arma en el rostro, lesiones que pudieron causar su muerte de
no mediar los socorros oportunos.

